lunes, 19 de abril de 2010

Mitos y realidades sobre el cuidado del cabello

LAURA TARDÓN
MADRID.- Ni lavarse el pelo todos los días produce caída del cabello, ni afeitarse la cabeza hará que el pelo salga más fuerte. Los dermatólogos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) desmienten algunos de los mitos más extendidos entre la población.
"El cabello que cae con los lavados está previamente dañado o 'enfermo'. Esta falsa creencia es la que hace que muchas personas retrasen el lavado e incluso le tengan auténtico pánico. El pelo que cae al lavarlo, también lo haría al peinarlo o incluso con el simple roce de la almohada", argumenta José Carlos Moreno Jiménez, jefe de servicio del Hospital Reina Sofía de Córdoba y presidente electo de la AEDV.
Como explica el doctor Moreno, "la única misión del champú es lavarlo, no dañarlo". Además, muchos anuncian una función tratante: anti-caspa, anti-caída, para cabello graso... ¿Realmente funcionan? "Contienen principios activos orientados a cada uno de estos objetivos, sin embargo, no todos ofrecen los resultados que se esperan. Es mucho más efectivo el champú anti-caspa que el indicado para el anti-grasa".
Existen otros artículos, no sólo champús, que prometen ser efectivos para la alopecia. "Lo único con base científica indicado para este trastorno es el minoxidil (de venta libre) y finasteride (a través de la indicación del médico); o tratar la causa que desencadena la alopecia. Así ocurre, por ejemplo, en los casos de anemia, en los que el médico recomendará tomar hierro", explica José Carlos Moreno.
Otro de los mitos más comunes consiste en creer que el uso de sombreros, gorras y cascos podría ser perjudicial porque 'asfixia' la raíz y provoca la caída de cabello. Nada más lejos de la realidad. Según el especialista, "el pelo recibe inervación por la raíz, no respira".
Existe una variedad de artículos destinados a 'proteger el cabello del calentamiento' de los secadores y las planchas, como los sérums y los sprays. Sin embargo, "tienen un efecto muy limitado". Se recomienda utilizar estos aparatos lo menos posible y, cuando no quede más remedio, hacerlo a una temperatura baja y con una gran difusión, para evitar que "el pelo se queme y termine rompiéndose".
El cabello también corre el riesgo de estropearse cuando se somete a tintes permanentes e incluso semipermanentes. "Los temporales sólo impregnan el pelo en su cubierta externa y desaparecen con el lavado. Por eso no son dañinos, pero los permanentes penetran en la médula del pelo y duran hasta que el pelo se sustituye", expone el experto, quien añade que no se deben realizar a la vez dos técnicas agresivas, como el tinte y la permanente.
En definitiva, para cuidar el cabello adecuadamente, primero, es importante olvidarse de las falsas creencias que han sobrevivido a lo largo de los años y conocer qué técnicas y qué cosméticos pueden dañar el pelo y cuáles pueden utilizarse sin preocupación.
Por ejemplo, ante la disyuntiva entre optar por un marcado o una permanente, no olvidar que "la primera alternativa es reversible y la segunda implica cambios estructurales en el pelo que, si no están bien hechos, causan daños irreversibles (pelo quemado y debilitado) que no se solucionan hasta que aparezca pelo nuevo", advierte el dermatólogo.
En cuanto al resto de los cosméticos capilares, como los fijadores, lacas, gominas o espuma, no son perjudiciales para el cabello.

elmundo.es

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